{"id":5195,"date":"2024-03-08T02:30:32","date_gmt":"2024-03-08T02:30:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.echelecabeza.com\/?p=5195"},"modified":"2025-05-12T23:54:03","modified_gmt":"2025-05-12T23:54:03","slug":"el-impacto-desproporcionado-de-la-guerra-contra-las-drogas-en-las-mujeres-en-colombia-un-llamado-hacia-reformas-en-la-justicia-y-la-reduccion-de-danos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.echelecabeza.com\/el-impacto-desproporcionado-de-la-guerra-contra-las-drogas-en-las-mujeres-en-colombia-un-llamado-hacia-reformas-en-la-justicia-y-la-reduccion-de-danos\/","title":{"rendered":"El impacto desproporcionado de la guerra contra las drogas en las mujeres en Colombia: Un llamado hacia reformas en la justicia y la reducci\u00f3n de da\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Articulo de Opini\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Juliana Angarita, Alejandra Medina, Juliana Acu\u00f1a<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a0\u00c9chele Cabeza<\/p>\n<p>En Colombia, de acuerdo al estudio realizado por el Comit\u00e9 Internacional de la Cruz Roja en 2018: <em>Mujeres y Prisi\u00f3n en Colombia, desaf\u00edos para la pol\u00edtica criminal desde un enfoque de g\u00e9nero <\/em>muestra que el 45% de las mujeres encarceladas responden por delitos de tr\u00e1fico, porte o fabricaci\u00f3n de estupefacientes. Dentro de estas, el 44% se dedicaba a la venta, el 41% al transporte y el 16% al almacenamiento de drogas. Sin embargo, estas mujeres suelen ocupar posiciones de baja jerarqu\u00eda dentro de la cadena del narcotr\u00e1fico, como cultivadoras, recolectoras, o vendedoras al menudeo, y no suelen ser protagonistas ni cometer delitos con violencia\u200b.<\/p>\n<p>Actualmente, existe un fuerte desbalance entre los elementos subjetivos y objetivos considerados en la toma de decisiones frente a estos casos. Los castigos impuestos a las mujeres son frecuentemente m\u00e1s severos que los aplicados a los hombres, y se les otorga menos beneficios. Adem\u00e1s, carecemos de una tipificaci\u00f3n de delitos respecto a las fases del narcotr\u00e1fico. Por ende, muchas mujeres son condenadas por una \u00fanica conducta tipificada, como el porte o la comercializaci\u00f3n, aunque el tipo penal sea \u00fanico, lo que resulta en una falta de distinci\u00f3n en la imposici\u00f3n de las penas.<\/p>\n<p>Debido al desconocimiento del derecho penal y la escasa informaci\u00f3n sobre sus derechos, muchas mujeres no pueden acceder a los beneficios legales o tienen falsas expectativas sobre su libertad. Hombres y mujeres experimentan diferencias significativas en el mercado de drogas y las pol\u00edticas de encarcelamiento que derivan de este. <strong>En general, las mujeres encarceladas por delitos relacionados con las drogas sufren cargas e impactos desproporcionados que las colocan en posiciones particularmente vulnerables.<\/strong> Estos impactos desproporcionados se explican por los roles, tareas y posiciones sociales asignados a las mujeres tanto en el mercado de drogas como en la sociedad en general.<\/p>\n<p>Un ejemplo claro es que las mujeres que act\u00faan como correos humanos en el mercado de drogas a menudo enfrentan consecuencias legales mucho m\u00e1s graves que los cabecillas. Estos \u00faltimos, adem\u00e1s, tienen mayores recursos para obtener una defensa efectiva o asegurarse otros beneficios judiciales mediante su poder e influencia. En contraste, las mujeres involucradas en actividades menores suelen recurrir a sistemas de defensa p\u00fablica, sin ning\u00fan otro respaldo, lo que resulta en sanciones penales m\u00e1s severas debido a las deficiencias en dichos sistemas.<\/p>\n<p>Es com\u00fan que las mujeres que cumplen condenas por delitos de narcotr\u00e1fico sean mujeres pobres que son cabeza de familia, con pocas oportunidades de empleo en condiciones favorables. Sin una educaci\u00f3n adecuada, los trabajos a los que pueden acceder son precarios o mal remunerados. <strong>Estas vulnerabilidades las convierten en blancos funcionales para las redes criminales del narcotr\u00e1fico<\/strong>, que se aprovechan de sus necesidades urgentes para involucrarlas en actividades de baja remuneraci\u00f3n, pero alto riesgo, sin que los l\u00edderes de la organizaci\u00f3n corran peligro.<\/p>\n<p>Los roles que las mujeres desempe\u00f1an dentro de las organizaciones de narcotr\u00e1fico mayormente se limitan a ser correos humanos, conocidos popularmente como mulas, microtraficantes, cultivadoras de plantas, intermediarias en el intercambio de mercanc\u00edas, encargadas de bodegas, transmisoras de mensajes y, en \u00faltimo lugar, consumidoras.<\/p>\n<p>Se ha observado que lo que motiva a muchas mujeres a participar en estas actividades es la solidaridad obediente, una figura impuesta por la cultura patriarcal en la que el sacrificio personal en beneficio de otros se considera naturalmente femenino. Por lo tanto, una mujer valorada por la sociedad es aquella que se sacrifica por los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Muchas mujeres comienzan a consumir drogas antes de ingresar a la c\u00e1rcel, mientras que otras empiezan dentro de los centros penitenciarios debido al estr\u00e9s o la ansiedad. Seg\u00fan el informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y el Ministerio de Justicia: <em>Caracterizaci\u00f3n de condiciones socioecon\u00f3micas de mujeres relacionadas con problemas de drogas: Las mujeres privadas de la libertad por delitos de drogas <\/em>realizado entre el a\u00f1o 2019, se encontr\u00f3 que el 52,79% de las mujeres ya eran consumidoras antes del ingreso, el 38,64% manifest\u00f3 consumir para sobrellevar la pena, el 3,21% lo hac\u00eda por estr\u00e9s y el 1,78% debido a la influencia de sus compa\u00f1eras. Solo el 11,19% inici\u00f3 su consumo al entrar a prisi\u00f3n, y el 59,13% afirm\u00f3 no consumir ning\u00fan tipo de sustancias psicoactivas.<\/p>\n<p>Resulta preocupante el consumo dentro de los establecimientos penitenciarios, ya que las mujeres recurren a este, debido a la falta de alternativas para enfrentar la incertidumbre sobre su futuro y la duraci\u00f3n de su condena.<strong> La falta de apoyo emocional y de redes de apoyo proporcionadas por las instituciones penitenciarias lleva a muchas mujeres a buscar en el consumo una v\u00eda de escape o alivio para su situaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Es evidente que hace falta un enfoque m\u00e1s integral en la reducci\u00f3n de riesgos y da\u00f1os, que garantice el bienestar y los derechos de las mujeres privadas de libertad. Adem\u00e1s, se necesita una provisi\u00f3n adecuada de servicios psicol\u00f3gicos que tambi\u00e9n incluyan a los familiares en los procesos y aborden las sensaciones de ansiedad, estr\u00e9s e incluso ideaci\u00f3n suicida entre las reclusas.<\/p>\n<p><strong>Instamos a adoptar y aplicar efectivamente penas alternativas para mujeres involucradas en delitos menores relacionados con drogas.<\/strong> Esto implica sanciones proporcionales que reconozcan los roles menores de las mujeres en estas redes criminales, enfoc\u00e1ndose en la reintegraci\u00f3n social en lugar de la simple penalizaci\u00f3n. Por esto, hacemos un llamado a impulsar la implementaci\u00f3n plena de la Ley de Utilidad P\u00fablica en Colombia.[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los castigos impuestos a las mujeres son frecuentemente m\u00e1s severos que los aplicados a los hombres, y se les otorga menos beneficios. <\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":5196,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5195","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-publicaciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.echelecabeza.com\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5195","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.echelecabeza.com\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.echelecabeza.com\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.echelecabeza.com\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.echelecabeza.com\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5195"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.echelecabeza.com\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5195\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5663,"href":"https:\/\/www.echelecabeza.com\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5195\/revisions\/5663"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.echelecabeza.com\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5196"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.echelecabeza.com\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5195"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.echelecabeza.com\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5195"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.echelecabeza.com\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5195"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}